domingo, 17 de febrero de 2008

De aniversarios y supuestos trotamundos.

No había tenido tiempo de postear por exceso de trabajo pero por fin es domingo y acabo de encontrar la excusa perfecta para escribir.

Es domingo. Y yo leo el periódico los domingos. Bueno, en realidad sólo dos o tres secciones de mi interés. En la sección 'De Viaje!' del periódico Reforma, hay una columna del señor Jimm Budd (que justo ahorita comprobé que es gringo). Se llama VIAJANDO LIGERO, y solamente la leo cuando el título me invita a hacerlo.

Hace justamente un año me fui a cursar un semestre de la carrera a Madrid; y, afortunadamente, encontré un lugar para vivir justo en el centro de la ciudad, lo que me permitió (o tal vez obligó) a conocer la ciudad no como un turista sino como un habitante más. La forma de vida requiere que uno adopte un comportamiento despreocupado pero a la vez alerta para evitar perder algún objeto personal que por lo general es, convenientemente, una cartera o algún artefacto de valor. Y no es la idea escribir de eso, pero necesito sustentar mis comentarios posteriores.

Hoy, la mencionada columna ponía como título “Madrid: lo mejor se degusta al final”. ¿Al final? ¿Por qué al final? ¿Que al caso? MADRID!!! – pensé. Así que me dispuse a leer, aunque desde las primeras líneas supe que no iba a ser algo satisfactorio.

-Fui porque un amigo me prestó su departamento, y esa oferta no puede rechazarse. De no haber sido así, yo habría optado por ir a Nueva York, París, Roma, Tokio o, incluso, por quedarme en casa antes de elegir Madrid- …sale.

Y de ahí, demalenpior. Después de decir “metafóricamente” que todas las mujeres se parecen a Penélope Cruz, continúa con lo siguiente: -La ausencia de barreras de idioma contribuye a visitar Madrid. Es maravilloso ser capaz de comprender todos los letreros, entender lo que se dice, tener la libertad de pedir instrucciones a cualquiera y ordenar una comida sin señalar imágenes. Por supuesto, no estás en Varsovia. Es cierto que la diferencia entre un pincho, una ración y un bocadillo puede necesitar cierta ayuda. ¿Zumbo? ¿Cortado? ¿Cava cañita? Nunca antes había encontrado un solomillo, pero me alegro de haberlo probado por fin.- Así es, señor columnista, ya sabíamos que no estaba escribiendo sobre Varsovia, no era necesario traerlo al caso. Y dígame usted, de qué sirve entonces su _____ columna de ‘recomendaciones turísticas’ si no explica lo que es un zumo (no zumbo), un cortado, un cava o una cañita (que son cosas separadas). Ultimadamente, si uno llega a cualquier lugar y pide un jugo, un espresso con leche, un vino blanco espumoso o una cerveza, le entienden perfecto. A mi como turista no me importa (tanto) saber cómo se dicen las cosas en la jerga local. No es indispensable, vaya.

Luego muestra sorpresa ante el hecho de que la propina no es acostumbrada en los restaurantes presumiendo que en su comprobante de pago con tarjeta no estaba el espacio designado para ello. ¿Es algo trascendente para ‘conocer’ por escrito una ciudad? No.

Bla, bla, bla, viajes, bla, capital, bla, centro del país, bla. Según no encontró boletos para el Museo del Prado (si hubiera preguntado se hubiera enterado que los domingos la entrada es gratuita). Hasta que llegué al siguiente infame párrafo refiriendose al Centro de Arte Reina Sofía: -Este es famoso por su colección de Picasso, y mira que yo no soy ningun enamorado de este pintor.- Bueno, hasta ahí ningún problema. -…Se supone que una imagen vale más que mil palabras, pero hacen falta un millón de ellas para explicar esas obras maestras como “Guernica”.- terminando en una frase donde expresa su “gusto por el arte”. Señor, si 'gusta' usted del arte sabrá, aunque no le enamore, por qué Picasso pintó la Guernica, o en su defecto, qué representa. Y es cultura general, a mi tampoco me fascina Picasso; pero es un reverendo insulto decir que no le entiende cuando sus obras no necesitan ser entendidas y MENOS cuando es de común saber que dicha pintura es una escena de guerra y bombardeos a la ciudad de (qué cree) Guernica.

-No hicimos ninguna visita dominguera al Rastro, que, a pesar de su nombre, es un amplio mercado, según parece, de basura. Las guías recomiendan visitarlo, pero advierten que ahí acuden muchedumbres y el ambiente es como el de una enorme venta de garaje.- Entonces, ¿qué?, ¿le dan miedo las muchedumbres? ¿o le da asquito mezclarse con la chusma que compra basura? Sí, hay mucha gente y sí, venden cualquier tontería, pero si las guías lo recomiendan, quiere decir que tiene cierto atractivo turístico. Y no porque sea precisamente bonito a la vista, sino porque es ya una tradición local. Ah, pero no sea una tienda departamental porque entonces sí le sale lo gringo: -…en cambio encontré suficiente tiempo para dejarme caer por El Corte Inglés… el nombre me pareció raro…- El nombre es en realidad lo de menos, pero igual, si hubiera investigado tantito se hubiera enterado que la ahora mega cadena de tiendas departamentales comenzó como una simple sastrería que se denominó así solamente para atraer clientes que buscaban cierto lujo en sus ropas.

Y, por fin, termina con lo peor: -La capital española, parece ser vista principalmente como un aeropuerto, un sitio a donde llegar y luego irse. Tal vez provenga esto de la influencia de la leyenda negra, mitos tejidos por los protestantes anglosajones de la Reina Isabel sobre el maldiuto siglo 16 español, la Inquisición y otras tristes historias. Todos esos inventos se deslizaron más tarde desde el otro lado del río Bravo, creídos sin discusión en un México acostumbrado a odiar el recuerdo de Hernán Cortés y los virreyes que le siguieron. Franco apenas si aumentó el lustre español, pero Franco murió hace tres décadas. Todo ha cambiado para mejorar, y Madrid es magnífico. Al final, supongo yo, había guardado lo mejor para hasta ahora.- Vamos a ver, yo soy mexicano y no odio a Hernán Cortés, ¿qué al caso?, ahora, que ustedes gringos se crean todo, no quiere decir que en México seamos sumisos y debamos creer lo mismo. Qué conjetura tan más estúpida la de explicar por qué, según el, Madrid es una ciudad que no todo mundo quiere visitar.

Señor columnista, no es que yo conozca perfecto esa ciudad ni que le tenga que gustar a todo el que la visita. Pero, como columnista de turismo, usted es pésimo. A mí no me importa que su amigo le preste un departamento o que sus tres concubinas lo acompañen en un tour guiado, lo que me importa (o importaría) saber es qué es lo que hace a un lugar interesante como para visitarlo. Uno debe ser objetivo a la hora de recomendar cosas, pero cierto, usted no recomienda nada, solo alardea… o al menos así lo hizo en esta columna. ¿Qué pasó con los distintos barrios del centro de la ciudad? ¿Y el Parque del Retiro? ¿Los Teatros? ¿Los otros museos? ¿La Calle Huertas o el barrio de las Letras? ¿El Bernabéu o el Vicente Calderón? ¿La vida nocturna? ¿La Plaza Mayor o la Puerta del Sol? ¿Las corridas de toros? Veo que ni siquiera se tomó la molestia de tomar un bus turístico. Bueno, ni siquiera de ir a los kiosquitos de información turística.

Me RE caga que una persona se crea super conocedor de mundo y presuma que viaja a pinchemilquinientos lados, y que a la hora de tener que ser objetivos ni siquiera sea lo suficientemente pensante como para tomar un folleto informativo y leerlo para poner más ideas. Tampoco se trata de escribir un artículo, que para eso están las otras partes de la sección, pero pues que no me venga con puntos de vista estúpidos y sin fundamento.

No quiero ni siquiera saber cómo escribe sobre México este individuo.
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Ya ví. Está en su página y ni siquiera me voy a molestar en ponerla... y sí, pura banalidad.

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miércoles, 13 de febrero de 2008

Idioteces Inesperadas: Episodio 2.

Pero como hay gente PENDEJA:


... seamos realistas, mejor ponte a jugar matatena en lugar de estar escribiendo letreritos idiotas!, creo que sería más productivo y menos incoherente.

martes, 5 de febrero de 2008

Sigue vivo!

Mi nervio creativo sigue vivo!
Justo cuando pensé que estar dentro de una oficina entre 10 y 12 horas diarias no ayudaba en nada... hoy, que finalmente pude salir, si no a tiempo, sin nada pendiente para mañana, hice esto:



Tal vez esté horrible, supersencillo, equis, normalito, pero a mi me gusta. Punto. Ja.

Bendito Moby.


Nah, tampoco bendito. Es chido pero hasta ahí.

domingo, 3 de febrero de 2008

Si yo te bajara el Sol...

... quemadota que te dabas...



...abas.